LA ECONOMÍA DE KEYNES
José Félix Cataño*
Cartelier, Jean. L'économie de Keynes, De Boeck-Wesmael, Bruselas, 1995.
Pese a que todos coinciden en que John Maynard Keynes es uno de los economistas (teóricos y prácticos) más grandes del siglo XX, la mayoría de los economistas no son hoy keynesianos y la enseñanza de la economía no lo toma en serio. El estudio de su pensamiento se ha convertido paulatinamente en un tema de historiadores, como si su obra perteneciese a un pasado superado. Aún más, los pocos que intentan defender algunas de sus posiciones son vistos como piezas raras y anacrónicas.
Esta situación tiene varias explicaciones. En primer lugar, los teoremas de la economía neoclásica se impusieron como base de la reflexión económica cuando se demostraron la existencia del equilibrio general y de eficiencia paretianos. En segundo lugar, la ambigüedad de muchas ideas de Keynes, su crítica insuficiente a la ortodoxia y el desprestigio político de sus posiciones sociales frustraron la esperanza de que sus tesis llegaran a ser el fundamento de un paradigma heterodoxo alternativo. En tercer lugar, la astucia de la razón neoclásica para absorber el mensaje keynesiano en su modelo general, igual que a otras teorías económicas, lo redujo a un caso especial. Robert Lucas juzga inconveniente que los estudiantes lean la Teoría General por las confusiones que allí se encuentran. Por todo ello, la mayoría de quienes se autoproclaman keynesianos hoy se identifican con una variante de la teoría neoclásica, bien sea porque siguen la síntesis neoclásica de Hicks o porque aceptan con entusiasmo el enfoque de los fundamentos microeconómicos de las rigideces reales o monetarias de los nuevos keynesianos, como Stiglitz o Mankiw.